Hoy hablaremos de las maquinas omnipresentes. La tecnología ha avanzado a pasos agigantados en las últimas décadas. Desde las primeras computadoras del tamaño de una habitación hasta los potentes smartphones que caben en un bolsillo, la evolución ha sido vertiginosa. Y el futuro pinta aún más prometedor en cuanto a computación se refiere: nos dirigimos rápidamente hacia la computación omnipresente.

máquina omnipresente

 

¿Qué es la computación omnipresente?

La computación omnipresente, también conocida como computación ubicua, se refiere a la integración de la tecnología informática en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Es decir, la posibilidad de acceder a una máquina computadora y a internet en cualquier lugar y momento.

Esto se lograría mediante dispositivos informáticos miniaturizados e interconectados, capaces de procesar y transmitir datos de manera imperceptible. De esta forma, la tecnología se volvería “invisible” y estaría incorporada en los más variados objetos y entornos.

Características principales

Las principales características que definen la computación omnipresente son:

Estas cualidades posibilitarían una nueva forma de relacionarnos con la tecnología, mucho más orgánica y estrechamente vinculada a nuestra vida diaria.

 Máquinas por todas partes

Un aspecto clave de la computación omnipresente es que llevaría a la creación de entornos digitales activos, con máquinas informáticas integradas prácticamente en cualquier superficie.

Esto se lograría miniaturizando diversos componentes electrónicos como circuitos, sensores, CPU o puertos de comunicación, permitiendo insertar chips computacionales o “dispositivos inteligentes” en objetos de la vida cotidiana.

Ya hoy existen algunos ejemplos primitivos de esta idea, como zapatillas con chips para medir el desempeño físico, cepillos de dientes que vigilan el tiempo de cepillado, pantallas táctiles incrustadas en electrodomésticos y heladeras inteligentes que hacen un seguimiento de los productos guardados.

Pero en el futuro próximo, cualquier producto imaginable podría tener funciones informáticas incorporadas: mesas de oficina, telas de ropa, automóviles, relojes, anteojos, libros, envases de alimentos, muebles del hogar y hasta las paredes o espejos. Cualquier objeto físico podría albergar máquina oculta.

 Inteligencia e interacción ambiental

Otro aspecto primordial de la computación omnipresente es que permitiría crear espacios “inteligentes”, es decir, entornos físicos capaces de percibir e identificar personas y objetos, para luego procesar y aplicar esa información de forma proactiva.

Por ejemplo, la casa del futuro podría estar equipada con minúsculos sensores biométricos e identificadores por radiofrecuencia, de modo que pueda reconocer cuando cada miembro de la familia entra en una habitación. Una vez identificada la persona, la máquina ajustaría automáticamente las condiciones ambientales de acuerdo a sus gustos personales.

Asimismo, el hogar omnipresente mantendría un registro de los objetos contenidos en él, ayudando a localizar cualquier cosa que el usuario necesite encontrar. Los espejos podrían convertirse en pantallas interactivas para controlar los diferentes sistemas domóticos. Y los muebles y los electrodomésticos colaborarían entre sí para potenciar sus funciones.

De forma similar, las oficinas dispondrían de máquinas para crear experiencias de trabajo altamente personalizadas y productivas. Los edificios enteros o las ciudades también aplicarían tecnologías omnipresentes para automatizar y mejorar los procesos internos de gestión energética, tráfico, transporte público o seguridad ciudadana.

El futuro de las interfaces humano-computadora

Otra área que se vería profundamente transformada por la computación ubicua es la de interfaces entre humanos y máquinas. Al estar los dispositivos informáticos integrados en el entorno y los objetos comunes, las pantallas, teclados y ratones podrían volverse obsoletos.

En su lugar, surgirían nuevas formas de interacción, más cercanas a la comunicación humana natural. Por ejemplo, mediante comandos de voz, gestos, miradas o interfaz cerebro-computadora. Asimismo, gracias a los avanzados sensores biométricos, las máquinas podrían identificar y autenticar automáticamente a las personas, permitiendo iniciar sesión con las manos libres.

Entre otras posibilidades futuras se cuentan paneles táctiles virtuales proyectados sobre cualquier superficie, realidad aumentada integrada a las gafas o lentes de contacto de uso diario, o incluso chips cerebrales capaces de transmitir pensamientos. De esta manera, los humanos accederíamos a la potencia informática de forma orgánica sin necesidad de aparatos externos, mediante interfaces que formarían parte de nuestros cuerpos o todo lo que nos rodea.

 El futuro rostro de la informática

La máquina ubicua está en camino de convertirse en la nueva cara de la tecnología. Ya no más grandes computadoras aisladas, sino informática integrada imperceptiblemente en cada rincón de nuestra realidad cotidiana, desde el hogar hasta las ciudades.

Las posibilidades que abre este nuevo paradigma son fascinantes. Viviríamos en entornos que podrían llegar a ser “inteligentes”, capaces de identificar y responder a cada individuo para potenciar su experiencia personal. Interactuaríamos con máquinas ocultas de formas cada vez más orgánicas. Todo se conectaría digitalmente con todo, en una enorme red integrada inteligentemente.

Sin dudas, este salto cualitativo transformaría radicalmente la forma en que nos relacionamos con la tecnología e impactaría directamente en nuestra productividad, salud, seguridad, trasporte, educación y en casi cualquier actividad imaginable. La computación ubicua representa una revolución socio-tecnológica a escala global. Resta ver cómo la sociedad evolucionará y sacará provecho de ella en las próximas décadas.

Impacto socioeconómico de la máquina computadora omnipresente ubicua

La computación omnipresente no solo significaría un salto tecnológico sin precedentes, sino que provocaría profundas consecuencias económicas y sociales. ¿Cómo impactaría en la organización del trabajo, el comercio o las relaciones interpersonales?

En primer lugar, la automatización masiva de tareas por efecto de estas tecnologías conllevaría la transformación y reconfiguración de gran parte de los trabajos actuales, al igual que la creación de nuevas profesiones altamente especializadas. Millones de puestos podrían volverse obsoletos, mientras surgen posiciones orientadas a áreas como robótica, programación, ciberseguridad, gestión de redes omnipresentes, inteligencia ambiental, interfaz conductual y mantenimiento de entornos inteligentes.

Asimismo, el comercio y la publicidad se verían fuertemente influenciados por la capacidad de la máquina ubicua para recolectar y analizar datos del comportamiento de los usuarios. Las empresas podrían aplicar informática omnipresente para estudiar con gran precisión los intereses y hábitos de consumo de clientes potenciales. Luego, dirigirían publicidad altamente focalizada y personalizada, difundida a través de pantallas integradas en los más variados objetos y lugares públicos.

Por otra parte, algunos expertos advierten sobre efectos sociales negativos como la disminución de la interacción humana o nuevas formas de control autoritario a gran escala. Por ello, junto con los aspectos técnicos, también es clave abrir una discusión ética sobre esta tecnología en ciernes y la orientación que se le dará.

 Desafíos para concretar la omnipresente

Si bien la computación ubicua aparece como la evolución inevitable de las tecnologías digitales actuales, su completa implementación aún enfrenta múltiples obstáculos.

Uno de ellos es la interoperabilidad entre los distintos sistemas y dispositivos que formarían la futura red omnipresente. Es decir, lograr que máquinas de diferentes fabricantes puedan comunicarse fluidamente para intercambiar información y coordinar funciones de modo integrado. Esto requiere estandarizar protocolos de comunicación y amplias bases de datos compartidas.

Otro desafío fundamental es garantizar la ciberseguridad, la protección de la privacidad de los usuarios y evitar usos criminales de esta tecnología a gran escala. De lo contrario, la computación ubicua podría convertirse en una peligrosa arma de espionaje, manipulación y control autoritario sin precedentes.

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Asimismo, se precisa desarrollar sistemas de alimentación eléctrica mínimos y de ultra bajo consumo, además de materiales y componentes electrónicos sustentables. De otro modo, la producción y el uso masivo de máquinas computadoras omnipresentes tendría un impacto ambiental gravísimo.

En definitiva, concretar la computación ubicua de forma beneficiosa para la sociedad e involucrar responsablemente a los usuarios en este proceso es tan desafiante como la innovación tecnológica en sí. Pero de lograrse, esta simbiosis entre los humanos y la máquina inteligente nos abriría a un futuro promisorio.

 

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